domingo, 12 de enero de 2020

CAMINANDO POR PISTAS



CAMINANDO POR PISTAS.

Martes, 31 de diciembre de 2019.


El último día del año quise que fuera especial, haciendo algo que me gusta… caminar en la Naturaleza.
Hacer una ruta fácil, pequeña y agradable.
Así que, cuando mi amigo, amante del monte, me propuso una pista que yo no había hecho, acepté de inmediato.
Situémonos en la Carretera de La Laguna Grande a Juego de Bolas, después del Raso del Quebradón, Mirador Lomo del Dinero y un poco antes de la entrada de la carretera de la Palmita por Meriga. Se trata de la pista del Raso del Almuerzo, situada a la izquierda de la carretera, no habiendo ninguna señal que la identifique. Nos fijaremos que la entrada tiene un poco de asfalto muy deteriorado, y que nada más empezar se ve un gran tanque de agua potable, forrado de piedra, el techo pintado de blanco y protegido por una valla metálica.


Mapa de la ruta de Google Maps.


Tanque en la entrada a la pista.



Alrededor del tanque hay una pista que se convierte en sendero, pero esa opción la desechamos y cogemos la pista de la izquierda, casi paralela a la carretera, quedándonos el tanque a la derecha.

Pista de nuestra ruta.


El suelo es rojizo, correspondiendo a un suelo del Macizo Antiguo, que data del Plioceno superior y Pleistoceno inferior, es decir, hace 5 millones de años. La isla se formó hace unos 10-12 millones de años y la última erupción fue hace 2 millones de años, por lo tanto es la isla más vieja en cuanto a erupciones volcánicas recientes.
El Macizo Antiguo aflora visiblemente en Chijeré, El Cepo, Juego de Bolas y El Membrillo, caracterizándose por los colores naranjas, rojizos y azulados. Esto es debido, probablemente, a que en épocas lejanas hubo más humedad que en la actual y alteró el basalto dando lugar a un suelo ferruginoso y posteriormente árido.
En esta ruta no se observa este tipo de suelo con tanta claridad como en Abrante (Juego de Bolas) o en los lugares mencionados.

En cuanto a la vegetación se trata de un fayal-brezal de monte bajo, excepto en las proximidades a los barrancos, donde los árboles son más altos.

Árboles más altos cerca del barranco de Las Rosas.


El aceviño o acebiño, Ilex canariensis, es bastante abundante en esta zona, distinguiéndose por sus frutos rojos redondeados muy llamativos, parecen pequeñas drupas pero son bayas porque tienen tres o cuatro semillas. Sus flores son blancas con cuatro o cinco pétalos soldados en la base, siendo la época de floración de abril a julio y la fructificación hasta enero. Si no tienen flores ni frutos debes recurrir a distinguirlos por las hojas, éstas son pequeñas, opuestas, duras, sin glándulas, ligeramente redondeadas, de bordes lisos, aunque si son jóvenes tienen espinas en los bordes confundiéndose con el naranjo salvaje, Ilex perado. El tronco es grisáceo con manchas blancas. Un truco es observar unas manchitas pequeñas en las hojas, seguramente producidas por hongos... son características.

Aceviño o acebiño (Ilex canariensis)

Bordeamos el Barranco de las Rosas, (en la entrada “De Tamargada a Agulo, pasando por Las Rosas” del día 20 de septiembre de 2014, hablé de Las Rosas) aquí los árboles son más altos y nos encontramos con numerosos castaños o castañeros, castanea sativa. Es una planta introducida en el siglo XVI por su fruto y madera, por lo tanto es cultivada, aunque en la actualidad hay ejemplares silvestres debido a su abandono.

Castaños sin hojas.

Los castañeros que estamos observando ya no tienen hojas, son caducas, y tampoco castañas pues las han recolectado en noviembre. Si vienes en esa época, encontrarás los erizos en el suelo, y si están en la pista puedes tomar sus castañas, pero no penetrar en el monte, pues tienen dueños y no les gustarían ver que otros las han cogido.

Castaños (Castanea sativa)



Alfombra de hojas de castaños.

Seguimos caminando por un tapiz de hojas de castaños y llegamos a un claro donde hay una pista a la derecha y, como tenemos tiempo, fuimos hasta su término que es un sendero que da a Cruz de Tierno cerca del restaurante Roque Blanco. Volvimos sobre nuestros pasos.

Pista que da al sendero a Cruz de Tierno.


Por la misma pista.

Retomamos nuestra pista y encontramos otra a la derecha que da a una finca privada, tiene una barra para que no puedan pasar los coches. Nos metimos en ella para observar Las Rosas desde otro punto de vista que el acostumbrado. Volvimos, otra vez ,sobre nuestros pasos.

Vista de Las Rosas al fondo.

Cerca del final de nuestro camino hay una pequeña pista que da al sendero que va del Raso del Quebradón a Cruz de Tierno. Como la ruta es corta puedes alargarla haciendo estos recorridos.

Pista que da al Raso del Quebradón.

Terminamos la pista y llagamos a la carretera de La Laguna Grande a Juego de Bolas, la atravesamos y tomamos un sendero paralelo a la misma hacia el Mirador Lomo del Dinero. Ahí descansamos observando una panorámica del monte muy relajante por su verdor.


Mirador del Lomo del dinero.

Panorámica desde el Mirador del Lomo del dinero.

Continuamos como para ir a La Palmita, pero hay que tener cuidado de no pasarnos, ya que tenemos que dejar este gran sendero de tierra roja por otro, casi oculto, hacia la izquierda, que nos lleva al punto de partida.

Finalizando la ruta con el Teide al fondo.

Todas las pistas que he propuesto hoy transcurren fuera del Parque Nacional de Garajonay, por eso creo que sí se puede circular con bicicleta.

Este recorrido es de 3,1 Kilómetros, sin contar las otras pistas opcionales.
Por esta carretera no hay servicio regular de guaguas, por lo que tienes que llevar coche, que te servirá para terminar degustando las sabrosas galletas artesanas del Centro de Visitante.


CONSEJO: ESTA RUTA ES MEJOR HACERLA EN NOVIEMBRE.


BIBLIOGRAFÍA:

Google Maps.

“Los Paisajes Naturales de La Gomera” por María Eugenia Arozena. Editado por El Excmo. Cabildo Insular de La Gomera 1991. (Página 51)







sábado, 4 de enero de 2020

EL MALPAÍS DE GÜIMAR.


CIRCULAR MALPAÍS DE GÜIMAR.

Sábado, 7 de diciembre de 2019.


Ha estado lloviendo, los senderos del monte están resbaladizos, mis amigos piensan que he suspendido la caminata…
Yo necesito caminar en la Naturaleza pues llevo mucho tiempo sin hacerlo y, además, ya me he ilusionado pensando en lo bien que lo suelo pasar, pero ¿adónde ir?
Mi hija encontró la solución: EL MALPAÍS DE GÜIMAR.
Efectivamente ¡qué buena idea!¡y es una ruta nueva para mí!
Está nublado por lo tanto podemos caminar por un lugar donde no hay sombra y su suelo volcánico nos permite caminar sin dificultad aunque llueva.
Lo primero que hice fue informarme de la ruta, como se debe hacer siempre que se vaya a un lugar por primera vez.
El Malpaís de Güimar es una Reserva Natural Especial de gran importancia ecológica, declarada zona protegida desde 1987. Es un paisaje volcánico único que se extiende desde Montaña Grande hasta el litoral.
Hay tres rutas que se pueden hacer: Una va desde El Puertito de Güimar hasta El Socorro, otra es una semicircular por la base de la Montaña Grande y la última una circular que va desde El Puertito de Güimar, bordea la Montaña Grande y regresa al punto de partida.
Tengo que aclarar que los senderos están acondicionados para poder disfrutar de este paisaje pues caminar por un suelo de malpaís es casi imposible, bueno... digamos que es extremadamente difícil.

Optamos por la circular, que empieza en la calle Almirante Cervera en El Puertito de Güimar. En el mismo comienzo del sendero hay un mapa con las tres rutas, no hay pérdida. Son 6,11 Kilómetros y se tarda 3 horas o más según los descansos.

Tal vez por costumbre cogimos la circular por la derecha, pero creo que es mejor por la izquierda ya que el tramo final sería llaneando.
Ir junto al mar sobre un suelo totalmente volcánico es único. Nada más pisar el sendero nos paramos a hacer fotos, no nos pudimos resistir a las formas espectaculares de la lava.


Tabaibal y Montaña Grande al fondo.


Encontramos, aparte del malpaís tipo de lava AA, algo de pahoehoe o cordada y tubos volcánicos.
En la Bibliografía enumero algunas páginas que pueden servir para ampliar esta información.

Pequeño tubo volcánico.


Lava cordada.


Cueva volcánica.

En este primer tramo, algunas rocas han erosionado formando arena blanca, aprovechándose para el sendero. Junto a él se aprecian todavía una pequeña salina resto de la actividad humana en el lugar, aparte de los concheros.

Espectacular formación volcánica.

Sendero con arena blanca.


Salinas junto al sendero.


En cuanto a la vegetación, tan solo por el tabaibal- cardonal ya sería famoso el lugar. Se trata de la tabaiba dulce, Euphorbia balsamífera, y el cardón, Euphorbia canariensis, dos especies endémicas y protegidas de Canarias. Acompañándolas se encuentra el balo, Proclama péndula, el hermoso romero marino, Campylanthus salsoloides, y más hacia la costa la lechuga de mar, Astydamia latifolia. Encontraremos otras especies más adelante.

Tabaiba dulce (Euphorbia balsamífera)


Romero marino (Campylanthus salsoloides)

Un poco antes de llegar a la Montaña del Mar, el paisaje está tan inalterado a pesar de los casi 10.000 años de la erupción de Montaña Grande, registrada como serie volcánica reciente o serie IV, que invita a imaginar la masa de lava incandescente, a 1000º, bajando hasta llegar al mar ¡Sobrecogedor!


Impresionante malpaís inalterado.

Hasta aquí el sendero ha ido llaneando, ahora nos toca subir a la montaña donde hay un mirador, vale la pena el esfuerzo pues la panorámica es bastante amplia.
Continuamos adelante hasta llegar a una bifurcación: a la derecha se sigue para ir Al Socorro y a la izquierda se sube para ir a la base de la Montaña Grande, que es nuestro objetivo.

Bajando de Montaña del Mar.


El paisaje va cambiando, ahora predomina la tabaiba salvaje, Euphorbia broussonetii, y el cardón. También vimos varios ejemplares de cardoncillo, Ceropegia fusca, y romero marino florecidos embelleciendo el entorno.

Cardoncillo (Ceropegia Fusca)

Cardón (Euphorbia canariensis)


En esta zona la actividad humana es patente, al principio se ven montículos de piedras haciendo las separaciones de áreas de cultivo o pastoreo y casi llegando a la montaña hay unas huertas con muros bien definidos y atarjeas. Probablemente estuvieron activas hasta el declive de la agricultura.
Esta es una zona arenosa y aunque parezca mentira su arena fue arrastrada por el viento desde las playas más cercanas hasta la ladera de la montaña, chocando con ella y depositándose en su base.
Iniciamos la bajada de la ruta, no sin antes reponer fuerzas saboreando algunos alimentos, descansando y compartiendo opiniones.

Atarjea

Continuamos nuestro camino entre más restos agrícolas, encontrando una bomba de agua y atarjeas.

Bomba de agua.

Decir que nuestro cardonal no nos abandonó hasta llegar al punto inicial de la ruta.


Terminando la ruta con la Montaña Grande al fondo.


Una experiencia inolvidable.

La ruta ha terminado pero no la diversión, es opcional.


CONSEJO: AUNQUE SEAN POCOS KILÓMETROS LLEVA BOTAS, BASTONES, GORRA Y AGUA.

BIBLIOGRAFÍA:










lunes, 28 de mayo de 2018

ALGARITOFE (CEDRONELLA CANARIENSIS)



ALGARITOFE (Cedronella canariensis)

Esta entrada tenía que haber sido la primera, dado que es el nombre de mi blog. Os voy a explicar por qué lo elegí.
Cuando en la caminata que describo en “Un paseo bajo la lluvia” del día 25 de febrero de 2014, la guía del Parque Nacional de Garajonay nos puso en contacto con las plantas que íbamos encontrando, diciéndonos el nombre científico y vulgar, proponiéndonos cerrar los ojo y apreciar su olor y textura, yo experimenté un gran interés por las mismas.
La que más me llamó la atención fue el ALGARITOFE, con su aroma y su nombre tan raro, era la primera vez que lo oía.
A partir de ahí, mi interés por las plantas y el senderismo fueron de la mano, convirtiéndose en mis dos aficiones preferidas, desde 2001. Por eso he elegido el nombre de ALGARITOFE para mi blog, porque fue el principio de estos hobbys.

Al borde del camino.



Voy a empezar dando la clasificación de la planta por si alguno de vosotros queréis buscar información más científica.

CLASIFICACIÓN:

Reino: Plantae.
Clase: Magnoliopsida.
Orden: Lamiales.
Familia: Lamiaceae (antiguamente Labiatae)
Género: Cedronella (Descrita por Moench en 1794)
Especie: Cedronella canariensis (Reconocida por Webb & Berthel en 1845)

En la actualidad se considera un género con una única especie, próximo a la Dracocephalum, diagnosticado el género como Cedronella por Moench en 1794, siendo más tarde reconocida su especie como Cedronella canariensis por Webb & Berthel en 1845, describiendo dos variedades de esa especie, la variedad canariensis y la variedad anisata.
Posteriormente, varios autores han reconocido estas dos variedades, pero otros no, por eso no figuran en los catálogos más recientes de la flora macaronésica.

Según los estudios de Pedro Luis Pérez de Paz y su grupo de colaboradores, 1996, la diferencia de estas dos variedades estriba en sus aceites esenciales que no son iguales, por lo que producen distintos olores.
Ellos reconocen las dos variedades:
- Cedronella canariensis variedad canariensis, con olor alcanforado y pelosa.
- Cedronella canariensis variedad anisata, con olor anisado y, generalmente, sin pelusilla.

Olor anisado, alcanforado o alimonado.

REFERENCIAS AL NOMBRE:
La palabra cedronella viene de una palabra italiana “citronella” que hace referencia al olor a limón que desprenden sus hojas al frotarlas.
La palabra canariensis se refiere a las Islas Canarias.

Hojas trifoliadas opuestas.


Tallo de sección cuadrangular.


NOMBRE VULGAR:
Esta planta es conocida como algaritofe, algaritope, garitopa, niota y por otros nombres según la localidad.
En Gran Canarias le dicen niota o hierbacumbre, en La Gomera la conocen como algaritofe o garitopa.

Altura de 2 metros.

HÁBITAT:
¿Dónde podemos encontrar esta planta? Es un endemismo de la Macaronesia (archipiélagos Azores, Madeira, Islas Salvajes, Canarias y Cabo Verde), pero solo está representada en Azores, Madeira y Canarias.
Se encuentra en los bosques de laurisilva de fondo de valle y fayal-brezal, en una altura de 500 a 1.500 metros, en zonas abiertas y márgenes poco transitados de pistas y caminos forestales.
No está amenazada por lo que es fácil verlas al borde del camino.
En Canarias, las islas que tienen algaritofe son las que tienen laurisilva, es decir, La Palma, La Gomera, El hierro, Tenerife y Gran Canaria.

Inflorescencia en espiga.


DESCRIPCIÓN:
El algaritofe es una planta herbácea, pero puede tener la base leñosa, vive más de dos años por eso se dice que es perenne o vivaz.
Sus tallos parten de la misma base como un ramo y son finos. Tienen una particularidad y es que si los seccionamos obtenemos un corte cuadrado, algunos tienen pelusas y todos de color verde menta, alcanzando una altura de hasta 2 metros.
Sus hojas son compuestas trifoliadas, sus foliolos son de bordes aserrados y terminados en punta. Son opuestas, grandes, de color verde menta como los tallos, lisas en el haz y con una suave pelusilla en el envés. Al frotarlas desprenden un aroma a limón, anís o alcanfor.
Sus flores están agrupadas en una espiga terminal densa, son pequeñas y de forma labiadas, parecidas a la flor de la salvia, tomillo, calamita...por eso pertenecen a la familia lamiaceae. Su color va desde el blanquecino en algunas poblaciones hasta el rosado-violáceo intenso en otras. Su floración es en primavera, finales de mayo a mitad de junio.
Su reproducción es por semillas.

Flor labiada de color rosado-violáceo.


USOS MEDICINALES Y COSMÉTICOS:

Según la tradición popular, más en la posguerra que en la actualidad, el algaritofe se usaba para hacer infusiones curativas contra el catarro y la congestión.
Incluso se usaba como té o café.

Otro uso era lavarse la cabeza con su infusión. Según un refrán “Con agua de algaritofe, romero y tomillo crece el pelo hasta los tobillos”

En la actualidad se hacen champú con esta y otras hierbas.

Yo quiero pensar que estas personas o empresas cultivan el algaritofe en sus jardines y no lo cogen del monte porque entonces SÍ estaría en peligro.




CONSEJO: ¡RESPETA TODAS LAS PLANTAS DEL MONTE Y NO COJAS NI UNA SOLA HOJA!¡POR FAVOR…!


BIBLIOGRAFÍA:

“Historia Natural de las Islas Canarias. La Gomera” por David Bramwell &Juan Manuel López.










“Flora Silvestre de los Espacios Naturales de La Gomera” por José Daniel Orduña Acosta.







miércoles, 23 de mayo de 2018

CIRCULAR MERIGA LOS ACEVIÑOS.



CIRCULAR MERIGA LOS ACEVIÑOS.

Sábado, 12 de mayo de 2018.

Tras una ruta del Sur, como fue la de Tejiade nos apetecía hacer una que fuera refrescante, así que nada mejor que adentrarnos en nuestro maravilloso monte de laurisilva.

¿Pero, a dónde ir? Debería ser una ruta cómoda, fresca e interesante. En realidad todas las del Parque Nacional de Garajonay lo son.

Al final decidimos hacer una circular desde Meriga a los Aceviños, volviendo al punto de partida.

Empezamos en la curva de la carretera de La Palmita, en la que está la entrada al Barranco de Meriga. De ahí parte una pista que nos lleva a la Presa de Meriga y otra, a la izquierda, que llega hasta el Cedro, ambas de tierra. Hay señales que lo indican, pero no están en la misma curva sino a unos diez metros de la entrada.
Estas dos pistas las dejamos para el final porque vamos a seguir las agujas del reloj, es decir, cogemos la carretera asfaltada de La Palmita y seguimos adelante bajando. 

Entrada a Meriga.

A los cinco minutos caminando encontramos una señal que indica Agulo. Bajamos por ese sendero que no sólo da a las casas y terrenos sino que también a la carretera de Los Aceviños. Estamos en Serpa.

Carretera de La Palmita.


Serpa.


Seguimos por la carretera asfaltada de Los Aceviños y a cincuenta metros, aproximadamente, vemos una señal indicando un sendero a la derecha por un barranco cuya vegetación de laurisilva se mezcla con la de antiguos bancales. Hay un naranjo repleto de fruta, agua en el camino y el canto de los pájaros nos hace detener ... ¡Escucha!... Este instante es para retener en tu memoria.

Carretera de Los Aceviños.

Entrada al sendero en Serpa.


Todo el sendero es ascendente pero como discurre entre la sombra de un fayal brezal, no nos cansamos. 


El camino finaliza en una pista de tierra, debemos seguir a la derecha hasta un cartel que indica que entramos en el Parque. Justo ahí, en frente del cartel, a la izquierda, comienza un sendero descendente que no está señalizado y que nos lleva cerca de la ermita de Los Aceviños.

Subimos a la derecha.

Entrada del sendero sin señalizar.

Subimos un par de metros, a la izquierda, por una pista asfaltada y ya estamos en la plaza.

Caserío de los Aceviños.

Descansamos, y mientras les voy a hacer un pequeño resumen de historia.


Los Aceviños es un pequeño caserío, perteneciente a Hermigua, que en su mayor esplendor llegó a tener 200 habitantes, esto fue en el siglo XIX, bajando en 1991 a 28 personas. En la actualidad ha habido un aumento poblacional estando empadronados 90 vecinos.

Ermita de San Benito Abad en Los Aceviños.

Hay un sacerdote francés muy querido por todos, que llegó a Hermigua en 1941. Se trata de Don Mario Lhermet Vallier, cuya mayor preocupación es la formación de los jóvenes cuando terminaban en la escuela, lo que le llevó a fundar la academia Cristo Rey para bachillerato. Tuvo mucho éxito hasta que el Ministerio de Educación asumió todas las competencias, que fue a mediados de los años 70, y la Academia se quedó sin alumnado.
Esto llevó a vender el edificio al Ayuntamiento por un módico precio, pues quería construir una pista que comunicara Los Aceviños con Hermigua. Él, personalmente, dirigió la obra que no llegó a terminar y que en la actualidad está llena de matorrales.
Al mismo tiempo que la pista, 1974, empezó a construir una iglesia en los Aceviños de grandes dimensiones pero tampoco logró terminarla y tras su muerte cae en el abandono. Se llamaba la ermita del Sagrado Corazón de Jesús.
Décadas más tarde decidieron su rehabilitación, pero se consideró mejor tirarla y construir una más pequeña con plaza, zona recreativa, baños y jardines, inaugurándose en 2003. Su patrón es San Benito Abad que da nombre a la ermita y también está San Ramón Nonato.
Su fiesta se celebra en la primera quincena de julio.

Tras el descanso, continuamos la ruta, subiendo por la derecha hacia arriba, por la pista que nos llevará a la de Meriga-El Cedro. Caminamos un kilómetro y llegamos a un cruce con carteles indicativos. Si seguimos a la izquierda terminaríamos en El Cedro, pero nosotros queremos hacer la circular terminando en Meriga, así que tomamos la derecha.




Son 3,8 kilómetros de pista de tierra entre un paisaje de fayal brezal en unas ocasiones y en otras laurisilva de fondo de valle.

Viñátigo (Persea indica)

Encontramos en ella el viñátigo, laurel, haya, brezo, follao, acebiño, saúco, capitana, algaritofe, píjara, helecho, arcila, geranio canario, cabezón, calamita…

Es un buen lugar para estudiar las plantas del monte.

Llegamos al punto de partida y decidimos subir a ver la presa de Meriga, pues la han limpiado y acondicionado para que los estudiantes puedan hacer una bonita excursión.
En el caminos pudimos ver violetas, alhelíes de monte, una gibalbera y tabaibas de monte gigantes.
Al llegar hicimos una circular alrededor de la presa, la cual estaba llena, reflejándose los árboles en el agua y acompañándonos el canto de los pájaros. Sigue siendo un lugar mágico, como lo describí en mi entrada “Un paseo bajo la lluvia” del día 25 de febrero de 2014.

Presa de Meriga.
Recomiendo este recorrido de kilómetro y medio para personas que no pueden caminar mucho y que quieren disfrutar de la laurisilva.

Antes de terminar voy a hacer un breve resumen sobre el PARQUE NACIONAL DE GARAJONAY.
Digamos que los aborígenes no influyeron en la desaparición de superficie del monte y que fue en la incorporación a la Corona de Castilla cuando empezó a utilizarse como recurso de materiales, provocando la desaparición de algunas áreas. Este hecho obligó a los Cabildos a poner ordenanzas para evitar la explotación masiva del bosque.
A pesar de la vigilancia, el monte se fue reduciendo de forma paulatina. Era un recurso en la precaria economía de la época.
Antes de los años 40, en el monte había ganado que pastaban libremente y fue el Ayuntamiento de Hermigua el que empezó a prohibir esa actividad, y el resto de los ayuntamientos le secundaron.
Otro peligro para el monte fue la idea de la Administración Forestal del Estado en repoblarlo con pinos, para lo cual tenían que talar la laurisilva. A esta medida se opusieron todas las autoridades de La Gomera, porque para los gomeros el monteverde es un bien de incalculable valor.
Todavía hoy día se pueden observar los bosques de pino fuera del Parque, porque los que estaban en su interior se fueron talando poco a poco, volviéndose a repoblar con laurisilva.
Fue en 1974 cuando se solicita la creación del Parque Nacional de Garajonay. Pero existe una traba, la construcción de la presa de Meriga dentro del Parque, y de grandes dimensiones. Al final se acordó hacer la presa de Amalahuigue y que la de Meriga fuese un pequeño azud con escasa incidencia sobre el Parque.
Por fin, el 25 de marzo de 1981 se declara al monte de La Gomera Parque Nacional de Garajonay y el 30 de mayo de 1986 Patrimonio de la Humanidad.
Ahora el Parque está muy protegido pero existen dos nuevos enemigos, el turismo masificado y los incendios, como el de 2012 que supuso un gran retroceso y que ha dejado zonas de difícil recuperación.
Esperemos que las personas sean conscientes del daño que produce no seguir las normas y las respeten por el bien de todos.

Hemos terminado la ruta, caminando algo más de 10 kilómetros en total. Estamos muy contentos pues el contacto con la naturaleza es muy estimulante.

Flor del algaritofe (Cedronella canariensis)


CONSEJO: SI VISITAS EL PARQUE NO LO HAGAS EN BICICLETA.


BIBLIOGRAFÍA:





Los Parques Nacionales Españoles (Una aproximación histórica) de Joaquín Fernández Sánchez y Rosa Pradas Regel.