viernes, 24 de septiembre de 2021

RUTA POR TRES PRESAS: AMALAHUIGUE, RASO VOLTEADO Y MERIGA.

 

RUTA POR TRES PRESAS: AMALAHUIGUE, RASO VOLTEADO Y MERIGA.

La Gomera – Islas Canarias.

Domingo, 19 de septiembre de 2021.

Estoy animada porque hoy voy a hacer una ruta nueva para mí, y a la vez un poco expectante por las subidas y bajadas pronunciadas que tiene el terreno, aunque la dificultad técnica es baja yo la calificaría entre media y alta.

Vamos a situarnos en la presa de Amalahuigue, conocida también como la presa de Las Rosas, en el municipio de Agulo.

Presa de Amalahuigue.

Esta presa fue construida en 1983, con hormigón y escollera camuflada con vegetación de laurisilva, de forma que no es visible desde la carretera.

Su capacidad es de un millón de metros cúbicos, convirtiéndose en la más grande de La Gomera y una de las más importante de Canarias. Sin embargo, desde su construcción, rebosó por primera vez el 5 de marzo de 2005, siendo lo normal que esté a menos de su capacidad.

En este momento y tras un verano muy seco está casi vacía. Espero que llueva pronto pues la situación es crítica.

Empezamos la caminata por la pista que está paralela a la presa, a nuestra izquierda, donde hay una señal indicativa.

Inicio de la ruta.

Subimos cómodamente por la pista observando el fondo de la presa, ahora visible, las huertas cultivadas de millo (Zea mays) en sus alrededores, casas tradicionales derruidas por el tiempo, otras rehabilitadas, el sentir religioso en un nicho en la entrada de una de las viviendas y, por supuesto, la vegetación: hayas (Morella o Myrica faya), brezos (Erica arborea), helechos (Displazium caudatum), palmeras (Phoenix canariensis), zarzas (Rubus ulmifolius) y destacando un árbol que podría ser una sabina (Juniperus turbinata ssp. canariensis).

 Llegamos hasta el final donde hay un tanque redondo, metálico, pintado de verde y … el motivo de la construcción de esta pista: el trasvase de agua desde el barranco de La Palmita hasta aquí, la presa de Amalahuigue.

Trasvase.

Enfrente está el trasvase y a la derecha un pequeño puente de cemento sin barandillas, para salvar el barranco de Las Hiedras o barranco de Las Rosas, junto a unos saos (Salix canariensis), por el que debemos seguir.

Ahora comienza una subida bastante pronunciada, por un sendero poco transitado, pero visible. No te preocupes porque es corto, 400 metros. Estamos en la zona conocida como Raso Volteado.

Subida por Raso Volteado.

Al terminar la subida, debes ir fijándote bien a la izquierda para encontrar un pequeñísimo sendero desde el que se ve la presa del Raso Volteado.

Es una pequeña presa que fue construida por el ayuntamiento de Agulo, para recoger las escorrentías de los manantiales del lugar. Ahora está casi seca.

Presa del Raso Volteado.

Debemos rodear la presa por un sendero en el que podemos apreciar unas hiedras (Hedera canariensis) formando lianas, que justifican el nombre del barranco y unas píjaras (Woodwardia radicans).

Hiedras (Hedera canariensis).

Nos gustaría volver cuando la presa esté llena, pero… ¡Cuidado! Si está llena el sendero desaparece porque está más bajo que su muro.

Cuando hayamos rodeado la presa nos vamos a encontrar una pista de tierra, que al principio está cubierta de vegetación, pero a medida que avanzamos se va despejando. Esta pista, de 1,2 kilómetros, fue construida sólo para dar acceso a la presa.

Hoy estamos disfrutando de un día nublado que le da al monte ese aspecto misterioso que ya echaba en falta.

Seguimos subiendo por la pista que va zigzagueando, lo cual hace muy agradable el paseo hasta llegar a la carretera asfaltada que va de La Laguna Grande a Juego de Bolas, junto a una flecha de senderismo indicando la ruta que hemos hecho.

En este punto debes subir a la derecha por la carretera, con mucho cuidado porque no tiene arcén y es transitada por vehículos.

A los 100 metros encontramos un sendero a la izquierda, bien señalizado, que nos llevará a La Palmita.

Carretera que va de La Laguna Grande a Juego de Bolas.

Se suben unos escalones para luego bajar una pendiente bastante pronunciada.

El paisaje ha cambiado, estamos ahora entre un fayal-brezal de cumbre formado por árboles bajos de tipo matorral, llamándonos la atención las tierras rojas del lugar. Para completar la información puedes leer la entrada al blog titulada “Caminando por pistas” del 12 de enero de 2019, donde hablo de este suelo ya que esa ruta está solo a un kilómetro de aquí, aproximadamente.

Sendero de tierra roja que baja a La Palmita.

Hoy el cielo está cubierto y no se puede apreciar ni el paisaje ni el Teide, pero en compensación es muy agradable caminar con la niebla.

Antes de llegar al caserío de La Palmita se termina el sendero en una pista asfaltada que da a una vivienda. Es difícil ver la continuación del sendero, está justo enfrente, donde termina la pista a la izquierda de un hermoso castaño (Castanea sativa).

Entrada oculta junto a un castaño (Castanea Sativa)

A los pocos metros se convierte en un camino vecinal con barandas que desciende hasta la carretera de La Palmita enfrente de la Ermita de San Isidro Labrador.

Llegando a la carretera de La Palmita.

La ermita es de piedra y tejas al estilo tradicional, en su interior alberga las imágenes del Patrón y de la Virgen de Fátima

La fiesta patronal es el fin de semana más próximo al día de San Isidro Labrador el 15 de mayo, destacando el paseo romero y la procesión, suspendidos por ahora.

En la plaza hay un centro social y una zona recreativa con mesas, fogones y baños, pero ahora está cerrada con una cancela.

Ermita de San Isidro Labrador en La Palmita.

Tras un pequeño descanso, seguimos nuestra ruta por la derecha y casi al fondo de la plaza, descendiendo por un camino empedrado entre pinos (Pinus canariensis).

Llegamos a una pista asfaltada, calle Las Eras, que debemos tomar a la derecha. Justo enfrente hay una señal que nos indican que Meriga está a 3,7 kilómetros.

Seguimos adelante por la pista sin desviarnos por las entradas que nos iremos encontrando. A nuestra izquierda está el barranco de la Palmita con su exuberante vegetación, algunas casas y andenes de cultivo.

Barranco de La Palmita.



Dejamos la pista asfaltada y seguimos de frente.

A unos 500 metros, aproximadamente, tenemos que dejar la pista asfaltada, que va a subir a nuestra derecha, y seguir recto por la pista que ahora es de cemento, hasta una intersección que debemos ir por la derecha que es de tierra y más próxima al barranco pues debemos atravesarlo.

Una vez que atravesamos el barranco por un puente de cemento y con barandillas seguimos por el sendero empedrado en algunos tramos, hasta llegar a un torreón de luz junto a una casa. En este lugar hay unas señales indicativas que debemos leer bien para no equivocarnos y subir a Los Aceviños, que no es nuestro objetivo.

Torreón de la luz y cruce de senderos.

El sendero que debemos tomar está a la derecha junto a la casa. En principio podríamos pensar que es el patio de la casa, pero pronto nos damos cuenta que es un camino que baja junto al barranco y que al terminar se convierte en una pista de tierra.

Volvemos a pasar por un pequeño puente de cemento y barandillas y empezamos a subir. En pleno ascenso tenemos que mirar a nuestra derecha, pues vamos a ver las rejas del azud hecho en el barranco para el trasvase que lleva el agua a la presa de Amalahuigue, mencionado anteriormente.

Trasvase.

Seguimos pista arriba dejando a la derecha la que va al trasvase, hasta llegar a la carretera de Los Aceviños. Mientras, nos hemos encontrado un molino de agua derruido y unas huertas con árboles frutales llenitos de fruta.

Seguimos a la derecha por la carretera un par de metros hasta la señal que nos indica nuestra ruta. Dejamos la carretera y tomamos la pista a la izquierda que va a un par de viviendas, convirtiéndose en camino, sendero y pista por tramos hasta llegar a la carretera de La Palmita a la altura de Serpa, donde hay unas señales indicativas.

Dejamos la carretera de Los Aceviños.

Carretera de La Palmita.

Seguimos la carretera hacia la izquierda, teniendo precaución, aunque el tráfico sea poco, hasta llegar a una gran curva que asciende. Dejamos la carretera y giramos a la izquierda por una pista de tierra que entra a Meriga.

Ahora la vegetación es de fondo de valle, donde los árboles son altos y tienen una gran humedad.

A los pocos metros, ignoramos la pista que va a El Cedro y seguimos de frente.

Meriga.

Me encanta este tipo de monte, me llena de energía. Lo recomiendo a las personas que quieren tomar contacto con la naturaleza sin caminar mucho.

Llegamos a un punto donde hay una señal indicándonos un sendero circular en torno a la presa de Meriga, y retorna aquí mismo.

¡Oh! La presa está totalmente vacía. Espero que llueva pronto.

Presa de meriga.

Este pequeño paseo lo tengo descrito en la entrada al blog titulada “Circular MerigaLos Aceviños” del día 23 de mayo de 2018, en la que cuento cómo se construyó la presa y un resumen del Parque Nacional de Garajonay.

Regresamos a la entrada de Meriga dando por terminada la caminata tras recorrer 8 kilómetros, aproximadamente.

Si te ves con fuerzas puedes completar la circular subiendo al Raso del Quebradón, bajar a Cruz de Tierno y de ahí a la presa de Amalahuigue, que serían 16 kilómetros.

 

NOTA: Estaba ya en casa cuando a las 15,10 horas explotó el volcán de La Palma en la zona de Cabeza de Vaca en Cumbre Vieja.

 

CONSEJO: Las caminatas con mucho desnivel, mejor las tomas con calma.

Viendo tres presas secas, mejor es no malgastar el agua.

 BIBLIOGRAFÍA:

https://www.eldiario.es/canariasahora/lagomeraahora/cultura/recorrido-historia-presas-gomera_1_4717263.html

Capacidad y reboso de la presa Amalahuigue:

https://hispagua.cednex.es/documentacion/noticia/41485

domingo, 15 de agosto de 2021

LA RAMBLA DE CASTRO.

 LA RAMBLA DE CASTRO.

Tenerife – Islas Canarias.

Domingo, 8 de agosto de 2021.

 

Hoy quise visitar un Espacio Natural Protegido que no conocía, se trata de La Rambla de Castro ubicada en la costa del municipio de Los Realejos. Este espacio va desde La Punta del Guindante hasta la Playa de Los Roques. Es un lugar con mucha historia, cuya riqueza se basaba en sus nacientes de agua y que iré descubriendo a través de sus senderos.

Mapa de la ruta.

Mi objetivo es ir desde el Mirador de San Pedro hasta El Burgado donde está el Hotel Maritim, que es donde termina la ruta, aunque también se puede hacer en sentido opuesto.

Para acceder a San Pedro se va por la autopista TF-5, hasta que se convierte en carretera y pasa por un pequeño túnel en el barrio de San Vicente. ¡Atención en este punto! A los pocos metros está la entrada al barrio y un poquito más adelante en la salida 41, hay un estacionamiento en el mismo borde de la carretera, que es donde vamos a dejar el coche. Es conveniente ir temprano para no tener problema con las plazas.

Estacionamiento a la derecha.

Aunque el sendero comienza a la derecha del estacionamiento, nosotros nos dirigimos hacia la izquierda por una estrecha carretera al Mirador de San Pedro, desde ahí se divisa una panorámica espectacular: a la izquierda un inmenso platanal y a la derecha toda nuestra ruta.

Bajamos un poco hacia la Ermita de San Pedro Apóstol que data del siglo XVII, construida en el camino Real frente a la cruz de Castro, y patrocinada por el propietario, en esa época, de la hacienda de Castro.

Ermita de San Pedro Apóstol.

Si sigues por el camino empedrado en el que estás vas a dar a la Punta del Guindante, pero esa no es nuestra ruta, por lo que volvemos sobre nuestros pasos para comenzar la caminata, como dije antes, a la derecha del estacionamiento.

No hay pérdida porque todo está señalizado.

Gran ejemplar de laurel de Indias (Ficus microcarpa).

Comenzamos a bajar por un camino empedrado hasta llegar a Madre del Agua, que como su nombre indica es un gran naciente cuya agua baja en cascada hasta la misma playa. Hoy en día, y en esta época del año, el agua no es tanta, llegándose a secar gran parte de la vegetación. Su barranco alberga el palmeral (Phoenix canariensis) mejor conservado de Tenerife, de una gran belleza y otras plantas, haciendo del lugar un espacio muy agradable para pasear por sus laberínticos senderos.

Madre del Agua.

Nacientes de Madre del Agua.

Palmeral (Phoenix canariensis).

Siguiendo las flechas indicativas nos dirigimos hacia La Casona. Ahora… un poco de historia…

Estos terrenos fueron otorgados a Don Hernando de Castro por su participación en la conquista de Tenerife, a principios del siglo XVI, el cual decidió establecer aquí su hacienda, construyendo vivienda, lagares, molinos y todo lo necesario para la explotación de la misma.

La Casona de la hacienda de Castro.

Drago (Dracaena draco) en la hacienda de Castro.

A lo largo de los siglos en estas tierras se ha cultivado caña de azúcar, vid y plátanos, según la demanda del mercado, siendo muy apreciados los vinos de malvasía, que eran exportados a Inglaterra, por las pequeñas calas del lugar. Esto atrajo a piratas y corsarios haciéndose necesaria la construcción de fortines para su defensa, como el Fortín de San Fernando en el año 1808, que es a donde nos dirigimos ahora.

Fortín de San Fernando.

En el sendero principal por el que vamos hay una desviación hacia la izquierda, debidamente señalizada, por la que bajamos. Es el sendero más próximo a la costa, rodeado de tarajales (Tamarix canariensis) y desde el cual se puede apreciar otra perspectiva de La Casona y, lo más importante, la cascada cayendo a La Playa de Castro, ahora con poca agua y algo difícil de ver. Yo no he visto ninguna otra cascada que dé al mar en Canarias. A esta playa se puede acceder por un sendero que baja zigzagueando, y es una buena opción, si quieres alargar el camino.

Playa de Castro.

Cascada en la Playa de Castro.

Llegamos al fortín el cual tiene tres cañones y una marquesina. Desde aquí se observa una panorámica espectacular. Vale la pena ir.

Continuamos nuestra ruta ascendiendo hasta el sendero principal, destacando los dragos (Dracaena draco), guaidiles (Convolvulus floridus) y orobales (Withania aristata).

Giramos hacia la izquierda, como indica la señal, y pronto llegamos al Barranco de Godínez, atravesándolo mediante un pequeño puente de madera. A nuestra derecha dejamos la urbanización La Tropicana que está en el Barrio de San Vicente.

Puente sobre el Barranco Godínez.

Ahora nos toca ascender una gran pendiente, gracias a que no es muy larga. Es agradable pararnos y volver la vista atrás para contemplar el camino ya recorrido.

Cuando termina la cuesta salimos del Paisaje Protegido de la Rambla de Castro, atravesando unas fincas casi todas abandonadas. Casi al final nos encontramos con una cancela para que no pasen los coches, pero sí pueden pasar las personas.

Llegamos a un cruce con una carretera y debemos seguir a la izquierda, muy pronto llegamos a una casa rehabilitada que forma parte del complejo de un elevador de agua que construyó, en 1903, la compañía Halmiton & Co en lo que fuera un molino de agua de Juan Gordejuela, por lo que se conoce como La Gordejuela. Aquí se utilizó la primera máquina de vapor de Tenerife.

El agua se recogía de los manantiales costeros más cercanos, que poseía la zona, y la elevaban a 200 metros para abastecer, como agua de riego, a las fincas de plataneras.

Parte del complejo de La Gordejuela.

Seguimos adelante atravesando un puente de madera con bases metálicas, sobre el Barranco Palo Blanco, y llegamos a la urbanización La Romántica I, la cual bordeamos sobre el acantilado.

Puente sobre el Barranco Palo Blanco en La Gordejuela.

Mirando hacia detrás observamos el edificio de La Gordejuela como suspendido en el abismo y la Playa de La Fajana con el Roque del Camello que la separa de la Playa de Castro.

Detalle del camino sobre el acantilado.

Cardón (Euphorbia canariensis) y tarajal (Tamarix canariensis)

Casi al final de nuestra ruta se encuentra la urbanización La Romántica II, la cual tenemos que atravesar por sus calles, pero no hay problema porque tiene las señales indicativas necesarias para llegar al Mirador de Los Roques, donde se puede apreciar la Playa de Los Roques con sus dos roques como consecuencia de la erosión marina.

Playa de Los Roques.

Si se quiere se puede bajar a la Punta Peje Reyes, donde podemos hacer una pequeña circular y volver a este mismo punto, ya que el antiguo sendero por el acantilado está cerrado por desprendimientos.

Mi recomendación es que vayáis con tiempo y desde aquí regreséis al punto de salida en el Mirador de San Pedro, pero si queréis terminar la ruta debéis subir carretera arriba hasta el barrio de El Toscal, para luego bajar por una carretera de tierra entre fincas abandonadas hasta llegar al inicio de dos senderos cerrados al público: el que bajaba a la Playa de los Roques y el que seguía al Mirador de los Roques en la urbanización La Romántica II.

Playa de Los Roques.

Subiendo un poco llegamos a la calle Camino Burgado, donde termina la ruta que hemos hecho, con tan solo 4,4 kilómetros, según las indicaciones, pero yo diría que son más kilómetros.

Fin de la ruta.

Una vez aquí, ¿te animas a dar un paseo por el Puerto de la Cruz?

 NOTA: Si vas a regresar en guagua, línea 363, debes tener en cuenta que debes bajarte en el barrio de San Vicente.

 CONSEJO: No es necesario que lleves comida, basta con una barrita de cereales, o unos frutos secos, pero sí debes llevar agua.

BIBLIOGRAFIA: Los carteles informativos de la ruta.

https://fotoscurbelo.blogspot.com/2019/09/ruta-mirador-el-lance-los-realejos.html

http://franciscofarina.blogspot.com/2009/10/rambla-de-castro.html

https://sobretenerife.com/2017/01/11/ruta-senderista-por-la-rambla-de-castro/

 

 

martes, 6 de julio de 2021

RUTA:AGULO-LEPE-LA CALETA.

 

RUTA: AGULO-LEPE-LA CALETA.

La Gomera – Islas Canarias.

Jueves, 1 de julio de 2021.

Hace tiempo que tenía ganas de hacer la ruta de hoy, porque es el último tramo que me faltaba para completar la gran circular GR 132, catalogada como Camino Natural Costas de La Gomera, que da la vuelta a la isla.

Se trata del tramo que va desde Agulo, pasa por Lepe, llega a la Playa de Santa Catalina en Hermigua, sube risco arriba, por la vertiente derecha, hasta el Mirador de La Orilla y baja hasta la Playa de La Caleta, siendo en total unos 5 kilómetros. Su dificultad es media-alta porque tiene bajadas y subidas de fuerte pendiente, pero al ser el recorrido tan corto no es agotador, según mi criterio.

Agulo.

Comenzamos en Agulo, el municipio más pequeño de la isla, pero con rincones realmente encantadores, pudiendo acceder a él en transporte público, pero ten en cuenta que en La Caleta no lo hay.

Lo más fácil es partir de la antigua escuela, ahora Correos, seguir por la calle principal, calle La Alameda, hasta el inicio del núcleo llamado Las Casas y bajar por la carretera El Transportador que llega al Pescante, está señaliza, hasta la intersección a la derecha, una gran bajada que también está señalizada, y termina con el inicio del sendero a Lepe.

Sin embargo, yo preferí dar un pequeño recorrido por las callejuelas empedradas de este pintoresco pueblo tan pulcramente cuidado.

Comenzamos en la plaza redonda que está enfrente del Bar El Mío, al finalizar el pueblo cerca del barranco. Subimos por la calle Pintor Aguiar, unos pocos metros, para continuar a la derecha por la calle El mantillo.

Comenzamos en el punto 7.

La mayoría de los edificios, por no decir todos, están rehabilitados, pudiéndose observar la arquitectura original de los mismos, una o dos plantas con puertas y ventanas simétricas.

A los pocos metros bajamos por la calle Piedra Grande donde se encuentra la Casa de los Pérez, una casa señorial, que ahora está en obra por lo que pudimos entrar y apreciar el patio interior que tenían estos edificios.

Casa de los Pérez.

Esta calle desemboca en la calle principal, que viene de la carretera general GM-1, que mencioné anteriormente. En este punto giramos a la derecha, no sin antes hacerle una foto a la Casa de los Lugo, y continuamos hasta el cruce con la carretera El Transportador subiendo de frente hasta la Plaza de Leoncio Bento que es donde está el Ayuntamiento y la Iglesia de San Marcos Evangelista.

 Al fondo está el Auditorio Benedicto Negrín Hernández (casa azul).


Ayuntamiento.

Si fuera 24 de abril y no existiera la pandemia, veríamos las piras de sabina, en hilera en la calle alrededor de la plaza, esperando a ser prendidas en honor al Evangelista, siendo tradición que los jóvenes más atrevidos salten las hogueras oyéndose el sonido de las chácaras y tambores, mientras el aroma de sabina perfuma la noche.

Iglesia de San Marcos Evangelista.

Enfrente al lateral izquierdo de la Iglesia se encuentra la Casa de los Trujillo que constituye una de las referencias arquitectónicas más notables del municipio.

Damos la vuelta y seguimos por el lateral derecho de la Iglesia para tomar el Callejón de la Seda rumbo a la casa del pintor José Aguiar, rehabilitada y convertida en museo, la cual posee, en la tanquilla del agua del patio, el primer fresco del pintor, con falta de restaurar a mi entender. En su interior están expuestos los libros y pertenencias de los Filiichristi, congregación teosófico-cristiana que mostraban interés por las ciencias ocultas, esoterismo, masonería… que surgió en Agulo hace un siglo y que siempre tuvo un halo de misterio por sus reuniones secretas, su forma de vida y sus atuendos.

Casa del Pintor José Aguiar.

Fresco en la tanquilla del patio.

Seguimos adelante por el mismo callejón hasta la intersección con la carretera del Transportador, la tomamos hacia la izquierda, encontrándonos un desvío descendente, a la derecha, el cual está señalizado con las flechas características de un camino natural, en este caso el GR-132 y por el que bajamos. Pero antes, quise hacer una foto al Pescante por lo que seguí recto y a los pocos metros me tropecé con un cruce, continué a la izquierda hasta la edificación en ruinas de un gran almacén. Desde ahí se ve el pescante sin necesidad de bajar.

Pescante de Agulo.

Después de hacer las fotos de rigor, volví sobre mis pasos hasta la bajada mencionada anteriormente.

Al principio la bajada es una carretera asfaltada de una gran pendiente, terminando en un pequeño “viradero” donde hay un banco de madera y a su izquierda el sendero que nos llevará a Lepe.

El camino está empedrado, aquí decimos “enmatacanado” de matacán (“Piedra grande de ripio que se puede coger cómodamente con la mano”, según la RAE). Es una gran pendiente, yo diría que de 70º o más… hay que tomarlo con calma.

Camino empedrado muy pendiente.

A la derecha del camino baja una atarjea con sus tanquillas para regar una gran finca, ahora abandonada, y que en su tiempo debió ser muy importante según la perfección de sus paredones.

Al terminar la pendiente se encuentra una casa en ruinas que debió ser de los dueños de la finca.

Dimos un pequeño descanso a las piernas y continuamos en llano unos pocos metros, desde aquí las vistas del barranco son bastante buenas. Giramos bruscamente a la izquierda por una pendiente escalera hasta el fondo del barranco.

Perfectos paredones, camino llano y barranco.

Desde que empezamos la bajada de piedras hasta aquí no es recomendable para niños, porque echarían a correr, ni para personas muy mayores por las rodillas. Bueno… es sólo mi opinión.

Barrio de Lepe.

El barranco tiene falta de limpiar las cañas, pero se ve bien el camino, no hay pérdida.

Seguimos por un camino llano entre huertas abandonadas, ya en la banda de Lepe, y luego subimos por una escalera de piedras hasta el caserío.

Lepe es un pequeño barrio de Agulo que, en 2013, tenía 17 habitantes. No tiene calles sino estrechos callejones muy bien cuidados, donde las huertas están metidas entre las casas, pudiéndose observar que continúan siendo cultivadas.

Aunque el barrio es pequeño, nos podemos perder porque no está bien señalizada la ruta que debemos tomar. Trataré de recordar por donde pasamos… Cuando llegamos al caserío, giramos a la izquierda y no de frente, caminamos un par de metros y volvimos a girar a la izquierda y no a la derecha donde hay un manguero (Mangifera indica), bajamos un poco y giramos a la derecha y ya llegamos a la Plaza de Lepe. En dicha plaza se encuentra una pequeña ermita con la imagen de San Antonio de Padua y cuya festividad es el 13 de junio. A su izquierda hay una escalera que sube a la carretera general GM-1, pero ese no es nuestro objetivo, nosotros continuamos por la carretera asfaltada, no hay pérdida.

Existía una leyenda, allá por los años 50, de la casa del miedo donde los moradores no podían permanecer mucho tiempo por los ruidos que se oían de noche, debido al alma en pena de un hombre enterrado en el lugar. Esa casa fue demolida y convertida en solar, cercana a la pequeña plaza por la que hemos pasado.

Playa de Santa Catalina.

Seguimos nuestra ruta por la carretera asfaltada hasta la Playa de Santa Catalina, aquí hay dos opciones seguir por la playa o seguir por la carretera hasta la primera intersección e ir por la calle Santa Catalina hasta cruzar al otro lado del valle.

Plataneras.
Calle Santa Catalina.

Decidimos la segunda opción y subimos hasta el cruce donde hay una hornacina con la imagen de Santa Catalina de Alejandría, ya que su ermita necesita ser reconstruida.

Cuando cruzamos el puente sobre el barranco llegamos al inicio del sendero que nos llevará a la Playa de la Caleta. Es una subida con bastante pendiente por lo que hay que tomarla con calma. ¡Ánimo, la panorámica vale la pena!

Comenzamos a subir por una escalera de cemento la cual debemos dejar para continuar a la izquierda por un sendero arenoso. No está debidamente señalizado, así que no te despistes.

Dejamos la escalera y subimos por el sendero.

A medida que subimos podemos apreciar más y mejor todo el Valle de Hermigua… el platanal de su desembocadura, el Pescante, las cordilleras de sus márgenes… todo a vista de pájaro.

Valle de Hermigua.

Llegamos a la cima, al Mirador de la Orilla, donde hay un cruce de carreteras… por la izquierda baja a La Caleta, de frente sube a Montoro y por la derecha baja a la carretera CV-3 en el valle.

Justo enfrente continúa nuestro sendero que está señalizado, bajamos por él hasta dar con la carretera.

Balo (Plocama pendula).

Ahora ya no nos queda sino caminar por la carretera hasta abajo. Antes de llegar a la playa hay un sendero a la derecha que es la continuación del GR-132 que pasa por El Palmar, continúa por El Parque Natural de Majona hasta llegar a San Sebastián.

Nosotros bajamos a la Playa de la Caleta, donde hay una zona recreativa entre tarajales (Tamarix canariensis), un bar, que ahora no está funcionando y la Ermita de San Juan levantada por los vecinos en el siglo pasado y reformada en la actualidad, su fiesta se celebra el domingo siguiente al día de San Juan donde no faltan las parrandas con instrumentos de cuerdas.

Llegando a la Playa de la Caleta.

Si vienes a Hermigua no dejes de visitar este bello rincón donde, aparte del baño en su playa, puedes pasar un buen rato con los amigos o solo.


CONSEJOS: En esta época del año es mejor hacer la ruta temprano, porque en la última subida no hay sombra.

Ven con la intención de descansar un buen rato en la Playa de la Caleta.

¡Pásalo bien!

BIBLIOGRAFÍA:

https://es.wikipedia.org/wiki/Agulo

https://www.eldiario.es/canariasahora/lagomeraahora/cultura/agulo-paradigma-arquitectura-domestica-canaria_1_4785938.html

http://agulo.es/jose-aguiar-cuarenta-anos-despues/

https://diariodeavisos.elespanol.com/2019/09/los-filiichristi-casi-un-siglo-de-misterio-en-agulo/

https://www.gomeranoticias.com/2019/04/17/el-proximo-martes-se-celebran-las-tradicionales-hogueras-en-honor-a-san-marcos-en-agulo/

http://www.eltambor.es/la-casa-del-miedo-en-lepe-agulo/amp/

Carteles informativos.